domingo, 26 de julio de 2020

WAKE UP

He derramado la última pregunta del día sobre las sábanas y después he soñado con animales que no existen y me miraban como si yo tampoco existiera.

He escuchado a la ciudad.
He lamido los ladrillos del edificio de mi esquina favorita
y lejos de contraer alguna enfermedad
he relamido la tinta de mi huella.

He oscultado las alcantarillas después de tantos días de lluvia,
y el embarcadero de los barcos de papel está colapsado.
De sueños.

He mirado mi reflejo y me he asustado.
Porque hacía mucho que no lo hacía.
Encontrarme digo.

He tapado mis días con las 7 de la tarde,
los he desnudado sin alarmas ni relojes.

También he recordado por un momento
todo lo que habia olvidado.
Y casi no ha dolido.

Y he escuchado a los cuervos.
Y me he hermanado con ellos.

He
metido los pies en el mar.
Sin pausas, sin mirar.

Es verdad que desde que he vuelto a soñar,
después de cada melodía las lágrimas salen en fila
y los corazones se arrugan tanto que parece que van a desaparecer.

Desde que he vueltto a soñar
ya no tengo pesadillas.

Parece mentira
No sé si ya te lo he contado
que desde que he vuelto a soñar
he despertado.


                                                                              Feb 2020, Steveston

domingo, 14 de junio de 2020

EL HOMBRE POMPA

Quizás no lo creas, pero un día salí a sacar la basura y conocí al hombre pompa.

Estaba en un rincón del callejón, apoyado en la pared de ladrillo marrón fumando un cigarro.

Él no me vio, pero yo clavé mis ojos en la burbuja que le llegaba de los hombros al vientre.

Una burbuja que no dejaba de hincharse, porque todo lo que tocaba, veía, pisaba, mordía, olfateaba, escuchaba...se metía dentro.

El polvo de las paredes que rozaba, los paisajes que alguna vez vio desde diferentes ventanas, los charcos en los que sus zapatos desaparecían, las sandías de aquel verano que chorreaban a cada mordisco, el olor de los camiones de la basura, el ruido de sus pensamientos y de todas las conversaciones, la de la vecina discutiendo por teléfono, la de los amigos que no se decidían a dónde ir a comer, e incluso una de las nuestras, cuando me dijiste que los gansos regurjitaban palabras que no sabían cómo decir y después de masticarlas, las tragaban otra vez, como algunas personas.

Pero yo no entendía cómo aquello era posible ¿Sabes?

Me refiero a su burbuja, porque él parecía no enterarse de todo lo que cargaba. 

Cómo algo de tanto peso puede tomarse a la ligera.

Así que decidí perseguirle. Quería pincharle, aunque no herirle.

Sosteniendo el alfiler que hacía unos segundos sujetaba un botón de mi camisa como si fuera un arma blanca pasé horas persiguiéndolo, sintiendo la presión de que en cualquier momento se giraría y me descubriría ahí, con mi alfiler, vacía de excusas.

Pero no lo hizo.

No se percató de mi existencia, aunque yo supiera de cada partícula que le habitaba.

Caminé detrás suya, hasta que llegamos a la playa y él se detuvo frente al mar, escondiendo sus zapatos bajo el agua salada. 

La espuma acariciaba mis pies, y al mirar hacia el frente descubrí mi reflejo.

Mi reflejo en el hombre pompa.

Como llevaba horas cargando con un alfiler no se me ocurrió otra cosa que utilizarlo.

Así que sin tener ni idea de qué pasaría me miré a los ojos y pinché mi reflejo.

Todo aquello salió volando, el polvo, los paisajes, el agua de los charcos, las pipas de sandía, el olor de los camiones de la basura, los pensamientos, las conversaciones, las palabras regurjitadas que nunca supieron ser dichas.

Tras ese flechazo conmigo misma todo se evaporó.

El hombre pompa no estaba, lo único que quedaba allí eran mis pies en el mar, el horizonte, yo.

Y supongo que tenía que ser así,  
que cuando pinchamos nuestro reflejo 
no llegamos a herirmos, 
pero algo se esfuma, 
sale volando,
y deja un nuevo espacio a la espera
de volver a llenar nuestra esfera.





domingo, 23 de febrero de 2020

MOMENTOS

Hay momentos para cantar y hay momentos para mirar la lluvia desde casa.
Pero también hay momentos para reventar y estallar con todo lo bueno y todo lo malo.
Soltar un alarido tan fuerte que hasta las solapas de todos los abrigos de la ciudad se pongan mirando hacia arriba.
Para deshacerse y ver de qué ladrillos estamos hechos y de qué piedras hay que desprenderse.
Te lo juro, hay momentos para olvidar y también los hay para reafirmarse.
Hay momentos para nadar a contracorriente. Cada día.
Y para portarse mal y que todo te resbale.
Para derrumbarse y comprender dónde ya no hay nada más que construir.
Hay momentos para ser fuertes. Casi todos los días.
Hay hasta momentos para oler mal y llenarse de barro.
Para fumar un cigarro y contarnos un cuento.
Hay momentos para investigar la vida secreta de las pelusas, y momentos para discrepar con lo que un día dijo Neruda.
Hay momentos para no entender nada.
Hay momentos para mandarlo todo al carajo. Algunos días.
Hay momentos para colocarse frente a otros ojos y ver que también estamos ahí dentro.
Hay momentos para decidir que no es el momento.
Incluso hay momentos para pensar en la cantidad de momentos que hay.
¿Y sabes?
Todos son nuestros.


                                            Vancouver, Febrero 2020


miércoles, 7 de agosto de 2019

SPANGLISH

Las palabras se disfrazan. Creo que ya te lo conté una vez, en el lobby donde creí verte ayer.

Ya ves, fue todo un fake, tropezarme contigo entre Granville y Drake.

Demasiado despistada, sólo era alguien caminando con tu mirada.

Aleteo entre Homer y Seymour Street, y me pregunto si no estaré en Evergreen.

What do you mean?

Que me parece ver al señor Burns metiéndose algo después de darle un trago a su seven up.

Pero el Nofrills no es el Badulake, aunque ayer me tropezase con Apu Nahasamapetilan.

Ya ves, if you wanna be my lover, at least we need to share a banana loaf.

And then me llevas de viaje, o te llevo yo, sin demasiado equipaje, cambiando de paisaje como cambio de conversación.

Because listen, que las palabras a veces se desvisten. 

Porque aunque yo todavía no sé qué significa que una vocal sea abierta o cerrada, o si en verdad se refiere a la door de la mind que pronuncia la palabra. I have no idea.

However sí sé aquello que te conté una vez. Que las palabras se disfrazan.

Sé que la tristeza está travestida de drama.

Que la palabra "tiempo" está rodeada de agujas, manecillas que a la desesperada se clavan, sin darnos cuenta que hay que deshojarlas y convertirlas en flechas que marquen una dirección, la que nos de la gana, it's up to you.

Sé que la palabra "espera" se rodea de tubérculos que se podan cuando ese momento, esa cosa o persona llega.

Que la palabra "dinero" se viste con un montón de cosas que no quiero.

Because in my heart there's no slit to put the coins through. It's not like doing laundry. You can't buy what you love.

Sé que no hace falta explicarlo.

Que la palabra "amistad" está desnuda. Tiene que estarlo.

Que la palabra "mañana" viste un traje al que todavía no le han quitado la etiqueta, está por estrenar, y que la palabra "hoy" lleva un traje recién estrenado.

But I don't want to bore you with words that talk about words.

Ni contarte lo que ya te conté.

Tratar de explicarte la diferencia entre ser y estar con el verbo to be donde ayer no te vi.

I just want to remind you, que siempre habrá un diccionario incompleto.

Pero que ya encontraremos la forma, aunque no exista una fórmula, para entendernos.



Fell Avenue, North Vancouver, CqS


miércoles, 30 de enero de 2019

ABRIR LA VEDA


Temporada alta de cazar sueños.

Hazte el dueño o la dueña de tus pesadillas.

Dile al puente que se derrumba,

antes de que se encienda la luz,

“Ahí te quedas”

Abre la veda

cuando lo prohibido repose en duermevela

las reglas se desperecen sobre la encimera

se deslicen sobre el mármol

y no entendamos de moral.

Qué está bien, qué está mal

Tú cómo estás.

Abre la veda

Desliza tus comisuras por las dudas

que te provoca esa piel.

De nada sirven los puntos y aparte

si no nos apartamos también.

En mis huellas siempre hay suspensivos

suspendidos en condicionales

el camino entre principios y finales

que acaban sin empezar

y empiezan acabados.

Abre la veda

a los pechos derrotados

que se abrieron en canal un día,

para ver de cerca qué era

aquello que fluía.

Y entre arterias desoladas

y caricias de cristal

se reventaron

y ningún remache los pudo tapar.

Yo sé que hay gente con el pecho abierto

caminando como un tipo o tipa normal

deshilachando recuerdos

sangrando alfileres

tropezando en un andén

sin saber por qué.

Porque los puntos suspensivos no cierran heridas.

Abre la veda

Ponle fin a este estúpido partido

que el agua atrape al aceite de una vez por todas

que la calma se meta de lleno en la tormenta

que la razón y el corazón convoquen una huelga

y el cuerpo respire instinto.

Que los polos opuestos no sólo se atraigan,

sino que se comprendan.

Que el norte amanezca paupérrimo de ignorancia

y el sur estirando el cuello como una jirafa.

Abre la veda

Ven a mi coto de caza.

Aquí los sueños esperan.

Porque se cumplen cuando los atrapan.

Artista Fran Rodríguez de La cabeza en las nubes

jueves, 3 de enero de 2019

CARTA A LOS REYES



Ahí os va la lista:

- Pelador de capas, esas que tapan lo que somos. 

- Jarabe para la voz, para cuando haya que usarla sin temor. 

- Mochila caracol.

- Traductor de miradas, para usar en mitad de un vagón y saber si es o no una ilusión lo que acabas de leer en esas pestañas.

- Vale para mandar a la mierda a quien te apetezca, sin temor a discusiones eternas.

- Botón de pausa, para poder evadirse en mitad de conversaciones que después no sabemos continuar.

- Bicarbonato para limpiar los malos ratos.

- Agua de lluvia para que todo fluya.

- Poción del sueño, para las noches de lucha contra el insomnio de los recuerdos.

- Spray antimiedos, tamaño bolsillo.

- Agujas de ganchillo que cosan destinos, y dejar de esperar a tropezar en el mismo rincón.

- Un crucerito en el barco de Peter Pan, total, él ya lleva mucho estando perdido.
  
 (Ojalá no se sepa encontrar) 

- Las tijeras de Eduardo, a ver si con esas, puedo podar falsas promesas.

- Un día moscoso para pasarlo en el bar, con el resto de la gente que no entiende de un café rápido.

- Zapatillas con muelles.

- Biodramina para los mareos en la cima, aún quedan muchas montañas que escalar.

- Extractor de los malos humos de la gente.

- Borrocóptero. Pues no, no me doy por vencida. 

- Grabadora de ideas, de las que si no atrapas ya no regresan.

- Tendedero de tristezas, para que sequen al sol.

- Bicimetas, sobra explicación.


En una cima cualquiera, Clara Quintana Silva



miércoles, 12 de diciembre de 2018

ESTO NO ES UN POEMA


Ya no piso tus pasos en Gran Vía.

Ni te rozo en las escaleras que suben a Sol.


Ya no huelo tu rastro en el Retiro, 


sino que me retiro hacia el rastro 


a ver si tu aroma


sigue paseando los domingos.



Y digo yo, en qué escenario estás ahora, 


el Rialto, el Apolo, dime,


dónde vomitas tu emoción.



Me pareció verte en la Cuesta Moyano, 


entre libros y rotondas


pero ya no rondas esas aceras,


y me dejas a la espera


en cualquier estación.




Metro de Nueva York, Clara Quintana Silva